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"Realidad y utopía. Arte argentino desde el presente"
Museo Nacional de San Carlos
México, abril-junio 2011
A partir de las últimas décadas del siglo XX y comienzos del XXI, en nuestras sociedades globalizadas somos testigos del surgimiento de un interés particular por el pasado. Un tipo de interés unas veces crítico, otras nostálgico, que ha contribuido a dirigir toda la atención en el problema de la memoria –o mejor dicho, las memorias e imaginarios- y sus políticas de construcción.
Es en la modernidad tardía, en donde las problemáticas de la memoria y el olvido adquirieron un rol dominante, en especial en países como los nuestros en los que hay diversos procesos identitarios en construcción, así como espacios de la memoria por construir o por saldar. Entre ellos, las artes visuales, ensayaron diferentes respuestas, instalándose en la encrucijada entre la memoria “real” y la “mítica”, ubicándose más allá de los discursos globales de la memoria en el lugar de la propia historia nacional. Es allí en donde las imágenes han operado –y siguen haciéndolo- contribuyendo en la construcción de miradas que tienden a señalar aspectos de nuestra realidad y con ellas a marcar las huellas hacia la delimitación de proyectos utópicos, ideales, universos pensados y recreados una y otra vez.
Desde el arte contemporáneo, y situada históricamente con la perspectiva de doscientos años de la Revolución de independencia de 1810, la muestra que hoy presentamos: Realidad y utopía, busca recuperar la dimensión utópica así como la potencia crítica y la vocación transformadora, impresa en nuestras artes visuales, procurando dar indicios de las diversas maneras en que -en diferentes coyunturas históricas- se apostó a un proyecto imaginario, se inventó un mundo propio que fuera capaz de operar simbólicamente en las encrucijadas contemporáneas.
La vocación de nuestros artistas por desarrollar una construcción imaginaria, por actuar sobre distintos aspectos de la memoria o por develar proyectos utópicos aparece, en los trabajos seleccionados, como ensayos para la configuración de un imaginario común. Construido éste a partir de operaciones de selección y reselección permanentes entre pasado y presente, en busca de inventar futuros.
Invención, revisión histórica, ejercicio de memoria son algunos de los procedimientos realizados por los artistas aquí seleccionados, en su proceso de construcción de imágenes. Ellos develan los mensajes cifrados que están impresos en lo real, en el paisaje, en la dinámica social, en la política, en las producciones simbólicas, descubriendo y aportando sentidos nuevos. Agreguemos que, la muestra presenta el encuentro de obras muy distantes en el tiempo. El propósito de estos “anacronismos” (en el sentido que le otorga Didi-Huberman) es procurar que esta convivencia de temporalidades diversas funcione como un alerta capaz de activar sentidos nuevos y de conectar esos pasados, a la vez, con un presente que aún busca los indicios para recuperar utopías y proseguir los proyectos incumplidos.
Las imágenes, organizadas por núcleos que forman pequeñas series, buscan restituir un relato posible a partir de la propuesta de pensar con imágenes. En este sentido, la selección de las obras está estructurada sobre tres grandes núcleos: Memoria de los orígenes, en plural pensados desde la diversidad; Espacios para la utopía, en donde subyacen las miradas y exploraciones del infinito como concepto espacial privilegiado y simbólicamente poderoso dentro de nuestra cultura visual y Tensiones entre la historia, la política y las utopías vanguardistas buscando recuperar estas dimensiones desde las producciones contemporáneas.
Diana B. Wechsler
Curadora (CONICET-UNTREF-UBA)
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